sábado, 18 de abril de 2015

L.A.F. (Argentina)

L.A.F. ( Argentina )



RIMAS ESPECULARES



Qué desborde en la red. Qué idolatría.
Qué ganas de comerse el mundo entero.
Qué fuego. Qué suspiros de febrero
pasado en la orfandad de la Gran Vía.

Qué cielo de arrabal. Qué calentura.
Qué besos en la frente y en La Boca.
Qué temple de poeta cuando toca.
Qué luces de escenario en su pintura.

Qué falta de respeto a la ignorancia.
Qué suerte de prisión de aura dorada.
Qué mentira de musa desgranada.
Qué cómplice del juego. Qué inconstancia.

Qué bufón sin zapatos. Qué levita.
Qué whisky avinagrado por los daños.
Qué garbo al escaparse de los años.
Qué patrón de la estancia cuando invita.

Qué planta de torero. Qué mascota.
Qué libro entre las piernas. Fiel desplume.
¡Qué sed de militante! ¿Qué perfume
del jardín del edén le pone nota?

Qué verde era su valle. Qué ironía.
Que fino paladar y fina estampa.
Que barón de las citas de Tenampa
cantando al alimón del alma mía.

Qué modo de ausentarse sin recato
y danzar tantas veces con su gira:
500 versos van que suma y tira
del cuento avaricioso del relato.

Qué amigo. Qué enemigo. Qué padrino.
Qué amante de sus hijas despechado.
Qué esposo sin anillo desposado.
Qué femme fatal con pose de argentino.

Qué macho encabritado. Qué martirio.
Qué legión de fanáticos de amor.
Qué camas cenicientas. Qué sabor
a sales y pimienta. Qué delirio.

Qué días con sus noches albergadas
en discos, pasarelas, garabatos.
Qué fauna periodística en los  tratos.
Qué torres de Babel espeluznadas.

Qué marca en el orillo. Qué belleza
transmitiendo su rojo, su mirada,
su nunca, su después, su casi nada,
su forma de arrancarnos la pereza.

Qué socio de Satán. Qué desperdicio
de modas con olor a naftalina.
Qué tributo. ¿Hasta cuándo,  Catilina
usarás rotas llaves del servicio?

Me voy porque no soy.
Vuelvo a quedarme.
Mis artes de poeta vacilante
me asfixian por detrás y por delante.

Caminito de Dios. Veneno bueno:
Que llueva reggaton en campo ajeno.


Me voy porque hoy estoy
sin encontrarme.
Los sueños son promesas incumplidas
de viejos resplandores a escondidas.

Caminito de Dios. Veneno bueno:
Que no falte tu voz en el estreno.



(Esta serie de rimas especulares
que parecen escritos de concesión,
te las cambio por besos preferenciales
a la hora del atraco en otra canción).