domingo, 8 de febrero de 2015

David García Moreno (Málaga, España)

Querido Joaquín:



Como bien sabe, hay oportunidades en la vida q no se pueden dejar escapar, como la de felicitarle por sus sesenta y tantos, y, disculpe mi atrevimiento, agradecerle tantos años desnudándose y enmascarándose  para su público, entre el que por supuesto me incluyo.


Es usted, con todos mis respetos, un icono para los ateos de las ilusiones, un maestro de la pintura sórdida, dolorida, borracha, iracunda, rica en matices, juegos de sombras que muestran las gradaciones del gris, más importantes en sus composiciones y en la vida que las certezas, las imposiciones, la luz directa.


Si se deja caer por Málaga y le apetece pasear y comer bien, un servidor se ofrece como chófer y cicerone a su entera disposición por su cara bonita.



Espero que mis palabras no sean para usted, genio andaluz con bombín, tan estériles como la lluvia sobre el mar, la luna de día  o el pezón de un macho.
Con profunda devoción se despide de su excelencia un andaluz sin patria ni bandera, David García Moreno. 





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